domingo, 6 de diciembre de 2015

Cuento "El problema lo tienen ustedes"

El problema lo tienen ustedes
Alejandro Juárez

Mira amigo, es cierto que ustedes son los que dirigen esto, pero eso no significa que tenga que creerles todo lo que dicen sobre mí. Todas las mañanas me levanto pensando en las razones por las que me quieren tener aquí, inmediatamente un enfermero se para enfrente mí y me obliga a tomar varias medicinas para dejarme adormilado. Al principio intentaba recordar los nombres de los medicamentos para saber cuáles serían sus efectos, pero son tantos que terminé por olvidarlos.

Veinte minutos después llegas tú, con tu cara de buen amigo. Hablas y hablas sin parar, como si me importara lo que dices. No quiero que te sientas mal, pero es que de verdad no dices algo que tenga sentido, me dices que tengo un problema y yo te digo que no lo tengo. Yo sé que todos dicen lo mismo, pero yo no debería estar aquí, yo soy diferente.

No me veas así es la verdad, yo sé que tienes buena voluntad, pero yo siento que sabes poco de lo que realmente me pasa, como vas a saber de mi si me conoces solo desde que llegue. Es enserio, tú y los otros vienen aquí con sus batas blancas, con cara de saberlo todo, pero yo les huelo el miedo a equivocarse, buscan cosas donde no las van a encontrar porque yo no tengo nada. Me recuerdan mucho a mi familia metiéndose en cosas que no tienen importancia. Todos los miércoles me reunía con ellos en una pequeña comida, todas esas veces eludía sus preguntas: ¿Cómo te va? ¿Ya ahorraste dinero? ¿Cómo va el negocio de tu padre? De vez en cuando me molestaba y les gritaba que se callaran. Te lo diría a ti también, pero la verdad es que se nota que eres muy sensible y no quiero que salgas lastimado.

Para que sepas un poquito más de lo que me paso te voy a contar mi historia: un sábado saliendo de la empresa que me regalo mi padre, un bello gesto decían mis familiares, aunque para mí, el estar 10 horas sentado en una oficina me tenían muy enfadado, así que para salir de la rutina compré unas latas de pintura y me dispuse a decorar la casa con dibujos grandes por todas las paredes, al principio solo hice las figuras que se me ocurrieran, después de un rato me di cuenta que tenían formas de caras, algunas parecían tener los ojos tapados, pero otras tenían unos ojos muy grandes que parecían observarme, seguí con eso por tres días seguidos sin parar, no dormí ni un segundo. La casa termino muy bonita, toda adornada. Pinturas hermosas por todos lados. Al terminar la cabeza más grande, me di cuenta que algo faltaba, pero la pintura se me había terminado, necesitaba algo para seguir con mi obra y comencé a tomar mis cosas para pegarlas a la pared, de este modo pude formar los cuerpos. En un salón utilicé todos mis zapatos y ropa, en otro mis papeles del trabajo, en la cocina todos los electrodomésticos y así seguí por todos los cuartos. Dejar cosas en el suelo me parecía aburrido así que colgué todo lo que había en la casa.

 Cuando no quedaba nada por colgar, me dedique a ver las caras, grandes ojos por todos lados, no dejaban de mirarme, algo querían decirme. Una de ellas, la última que pinté me observaba sin descanso, necesitaba un poco de quietud así que me acosté en el suelo. Esa gran cara no dejaba de verme y podía sentir su mirada, observé hacia todos lados y me di cuenta que todo estaba en las paredes menos yo. La cara me seguía mirando, en eso empecé a percibir un olor a plástico quemado, bajé la mirada y de mis zapatos salía humo. No encontraba una explicación a lo que estaba pasando, pero podía sentir esos ojos vigilando todos mis movimientos, corrí de un lado a otro para evitar quemarme, pero nada funcionaba.

Después de unos minutos de bajar y subir por toda la casa, el calor se había vuelto tan intenso que se parecía al mismísimo infierno, esos ojos no dejaron de observarme. En la desesperación comencé a gritarle a ese rostro en la pared, algo en su mirada me decía que tenía algo que ver con lo del piso. Pero ella no respondía, pude dar un último vistazo a la casa, todo estaba vacío, todas mis cosas estaban en la pared excepto yo.
              –Entiendo tu mensaje, tengo que estar como ustedes –le dije gritando a ese gran rostro.

 Puse unos grandes clavos, amarré unas cobijas y pude levantarme del piso de esa manera. Luego de un rato me dolían las manos y empecé a gritar del dolor.

Para este momento ya me había olvidado de mi esposa. Ella se apareció y empezó a cuestionarme, me gritaba muchas cosas, yo solo le decía que se alejara del piso y ella salió corriendo de la casa. Aunque estaba cansado de estar colgado me sentí feliz porque ella estaba a salvo de quemarse. No sé cuánto tiempo paso y en eso entraron ustedes, no hace falta que te explique qué paso porque ya conoces la historia.

Lo que si te puedo decir es que extraño mucho mi casa. Extraño ver esas paredes con todo colgado, quedo realmente hermosa, se convirtió en una obra de arte en la que puedes vivir. Fue tan bello que recuerdo donde puse cada cosa. Un amigo de aquí, me dice que, a un primo de él le paso lo mismo en su casa, tuvo que llamar a un brujo de su barrio, el hombre derramo una solución de agua con sal y quedo resuelto. Ya tengo la solución para regresar y hacerlo. Sabes, lo primero que haría es invitar a mis amigos para que puedan verlo, en una de esas hasta cobro por entrar como en el museo.

Me gusta pensar en eso, tal vez pueda dejar mi trabajo y administrar mi casa, pero luego me acuerdo de ustedes. No me caen tan mal, pero no me dejan salir, nadie me dice la fecha de mi salida, solo me dicen que me espere, que ya vendrá mi tiempo y no les entiendo. Te quiero explicar que yo no dañe a nadie. La pintura la pague con la tarjeta de crédito y todavía no se vence mi fecha de pago, las cosas que pegue en las paredes eran mías y las paredes están en la casa que yo mismo pague. Entonces desde donde yo lo veo solo hay que solucionar lo del piso. Pero no se preocupen ya les dije que es fácil de solucionar. Sin embargo, ustedes se empeñan por mantenerme aquí, así que después de tanto darle vueltas en la cabeza llegue a la conclusión que el problema lo tienen ustedes.